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Dos hombres buenos en una terraza

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Ayer tarde, iba yo pensando en mis cosas, a unas horas en las que el ambiente empezaba a ser mucho más amable, cuando dos hombres buenos reclamaron mi atención desde una terraza. Con seguridad, de no haberme visto ellos, yo hubiera pasado de largo. Sin embargo, al advertir por el rabillo del ojo sus gestos, me desvié para saludarlos, esbozando una sincera sonrisa. Se trataba de esa clase de personas que siempre da gusto encontrarse en la calle. —¿Cómo estáis? —dije al llegar a ellos, mientras les estrechaba las manos. —Hola Luis. ¿Qué tal? ¿Has estudiado mucho? —No. La verdad es que no. He leído mucho, pero estudiar, lo que se dice estudiar de forma ordenada, nada. Desde que acabamos el curso, cero. —Pues nosotros estamos valorando en qué asignaturas nos vamos a matricular en septiembre; si es que lo hacemos. —Me lo creo. Aunque al final ya sabéis que siempre se acaba uno matriculando en más de las que puede. —Sí, sí. Siempre pasa. Es verdad. —Entonces no has estudiado nada. ...

Visiones en el Museo del Prado: El triunfo de la muerte de Pieter Brueghel

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Desde el punto de vista de un espectador, los museos son lugares donde se exponen obras de arte más o menos interesantes. Por lo general, se da por hecho que estos objetos artísticos son apropiados para todos los públicos. Sin embargo, me pregunto qué diría yo a un infante, a una de esas criaturas de alma inocente y suave, que se viera subyugada de repente por la macabra escena pintada por el viejo Pieter Brueghel. Cómo evitar ese cuadro, que sin duda es capaz de causar una viva impresión en los espíritus más jóvenes y blandos, y que atrae por sí sólo a cuantos orbitan en torno suyo en el Museo del Prado. Y, sobre todo, cómo decirle a ese niño que lo que mira con tanta atención es una visión inmisericorde de la muerte y, por tanto, una sombría reflexión acerca de ésta. Al menos en apariencia. El triunfo de la muerte es un cuadro dantesco. Aquí no me cabe ninguna duda. Refiere un día de furia, tal vez el día de la venganza de Dios, y la desesperada lucha de los vivos por escap...

Homeland, valoración de la séptima temporada

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Homeland es una de las mejores series de televisión de la última década, y sin duda una de las más logradas del atractivo género de espías. Y ahora, tras siete temporadas, me ha parecido oportuno hacer alguna valoración, centrándome principalmente en la séptima, que no será la última. Después de siete temporadas en lo más alto, Homeland empieza a evidenciar signos de cansancio. Su factura técnica sigue siendo brillante, e igualmente brillante es el apartado interpretativo, con Claire Danes y Mandy Patinkin en plan estelar. Pero quizá por haber alcanzado tan gran éxito, en la serie ha acabado penetrando un tufo ideológico haciéndole perder profundidad, sagacidad y disimulo. Dividida la temporada en doce capítulos, se podría decir que hay dos partes claramente diferenciadas, separadas por el episodio cuarto. Hasta el cuarto capítulo el argumento gira en torno a la gestión de la presidenta de los Estados Unidos, Elizabeth Keane, y la oposición que le presenta a ésta un periodist...

Homenaje póstumo a mi amigo Mario en el vigésimo aniversario de su muerte

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Mario es el primero empezando por la derecha. Y aquí, como tantas veces, aparece poniendo en mí sus ojos. Dos décadas es mucho tiempo. Yo no estuve saliendo con mi primera novia ni siquiera una, y sin embargo su paso por mi vida dejó en mi corazón un surco imperecedero. Otra marca, grabada también a fuego en mi corazón, la dejó un amigo. El próximo mes de septiembre hará veinte años que murió atropellado mi amigo Mario. Hoy tendría treinta y tres, como yo. Pero murió con trece. Dos décadas después, a pesar del tiempo transcurrido, todavía lo recuerdo, y no sólo cuando rezo por vivos y muertos: más de dos veces y más de tres he soñado con él jugando al tenis. Y en mis sueños Mario aún está vivo. Mario murió atropellado un día de fiesta. Regresaba de una romería junto a unos amigos cuando un coche apareció por el camino y se lo llevó por delante. El conductor iba ebrio. No recuerdo si mi amigo murió en el acto, u horas después en el hospital más cercano. Pero no se me olvidará...

Las claves del poder mundial desveladas en este libro

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En la era de la posverdad —palabra horrible ésta que sin embargo describe en buena medida lo que llevamos de siglo—, incluso la literatura está bajo sospecha. Por eso un libro que pretende mostrar de qué manera se domina el mundo, desvelando las claves del poder mundial, ha de ser examinado con lupa. Y yo lo he hecho. De modo que puedo afirmar que  Así se domina el mundo   es un libro contundente, sustancioso y de fiar, al menos en líneas generales.  Su autor, Pedro Baños, es indudablemente un hombre de gran preparación: coronel del Ejército de Tierra y diplomado de Estado Mayor, ha sido jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo en Estrasburgo. Esta obra, precisamente, es fruto de veinticinco años de trabajos, clases impartidas e investigaciones personales. Su nombre, además, apareció entre los candidatos a dirigir la seguridad nacional española, cargo a ocupar tras el advenimiento del golpe de Estado izquierdista que aupó a la presidenci...

Rivendel y el Valle de los Caídos

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Dada la coyuntura política, y con la idea de cumplir con la obligación que me he impuesto de visitar el Museo del Prado trimestralmente, me he acercado a la capital española con varios objetivos bien definidos. El más importante, regresar a El Escorial y al Valle de los Caídos. En ambos enclaves se localizan dos monumentos de un nivel artístico extraordinario, que simbolizan, además, dos momentos felices de la historia de España. Uno la victoria en la batalla de San Quintín contra los franceses en 1557; el otro la del bando nacional contra el terror rojo revolucionario. El Valle de los Caídos lo pisé por primera vez hace muchos años, con mi novia de entonces. La impresión que me causó en aquel momento fue indescriptible. Sin lugar a dudas me topé con un monumento nacional, religioso y funerario único. De hecho la basílica fue uno de los monumentos más increíbles que hasta esa fecha había visto en mi vida. Más de una década después, he visto muchos monumentos impresionantes y obras ...